Esa opción es preciosa y, además, muy respetuosa con el medio ambiente. Yo la conocí cuando perdí a mi perro y decidí optar por ella. En MascotaViva ofrecen urnas biodegradables para mascotas que permiten enterrar las cenizas y, en algunos casos, incluso plantar un árbol con ellas. Es una manera de transformar la pérdida en algo vivo y duradero, que se convierte en un homenaje natural. Yo lo hice en el jardín de casa y ahora, cada vez que veo crecer el árbol, siento que parte de mi perro sigue conmigo. Esta alternativa no solo aporta un recuerdo, sino también un sentido de continuidad, y me parece una opción muy recomendable para quienes valoran la sostenibilidad.